26. Las armerías

En Heráldica, las Armerías se dividen en trece clases:

– De Soberanía

– De Pretensión

– De Comunidad

– De Alianza

– De Concesión

– De Patronato

– De Sucesión

– De Familia

– De Enquerir

– Parlantes

– Cargadas

– Difamadas

– Brisadas

Primero: de Soberanía.
Se trata de aquellas que ostentan los Soberanos por los Reinos y Señoríos que poseen, lo que no impide que puedan unirlas a las peculiares de la familia de la que descienden.


Segundo: de Pretensión

Como norma casi general, los soberanos mezclan las de Soberanía o Dominio con las de Pretensión, ya que además de los países que rigen, acostumbran a utilizar también las Armas de los países o tierras a las que creen tener derecho. Como ejemplos, valgan los de las Casas Reales de Inglaterra y Francia: Los Reyes de Inglaterra durante siglos usaron también el título de Reyes de Francia y cuartelaban las armas de esta nación con las de sus dominios. ¿Y por qué los soberanos ingleses se creían con el derecho de serlo también de Francia? La contestación está en la Historia. En el año 1.154, Enrique Plantagenet, duque de Anjou y Normandía llegó a ser rey de Inglaterra y, de este modo, la mitad de Francia pasó a depender de la Corona de Inglaterra. Legalmente, Enrique como Duque soberano de Anjou tenía pleno derecho sobre aquella parte de Francia, por lo que al ser coronado rey de Inglaterra (por herencia, ya que era hijo de Godofredo V de Anjou que casó con la princesa Matilde, hija del rey de Inglaterra Enrique I) no tenía por qué renunciar a sus posesiones y Ducado de Anjou. Naturalmente, los reyes franceses no estaban dispuestos a que aquella parte de Francia, aunque no era suya, sino, lo repetimos del Condado de Anjou, quedara unida a Inglaterra lo que provocó la célebre guerra de los Cien Años en la que intervino cierto personaje asaz conocido: Juana de Arco, la famosa Doncella de Orleans. De ahí el motivo por el que los reyes ingleses, aún después de ser expulsados de Francia, continuaran llevando en sus blasones las armas de este país, considerándose, en justicia, soberanos del mismo.

Otro ejemplo puede encontrarse en las pretensiones que siempre tuvo la Corona francesa a la de Navarra. Los reyes de Francia usaban un escudo de azur con tres flores de lis de oro (que corresponde a Francia) y una cadena puesta en orla, en cruz y en sotuer, de oro, teniendo una esmeralda en el centro, por Navarra.

Tercero: de Comunidad.
Se trata de las Armerías que utilizan los Reinos, Estados, Repúblicas, Provincias, Ciudades, Obispados, Universidades, Corporaciones, Congregaciones y otras colectividades. Estas comunidades pueden ser seglares o religiosas. Los Estados, Ciudades y Provincias son comunidades seculares. En lo que respecta a las comunidades eclesiásticas, comprenden los Arzobispados, Obispados, Parroquias, órdenes religiosas, Monasterios, Seminarios, Cofradías y otras entidades.

Cuarto: de Alianza.
Corresponde a las armas que se añaden a las principales de una casa, cuartelándolas con ellas, con el fin de designar a las familias con las que se ha emparentado mediante enlaces matrimoniales.

Quinto: de Concesión.
Está perfectamente claro que se trata de las Armerias de nueva creación al alcanzar la nobleza determinado personaje por privilegio real.

Sexto: de Patronato.
Son aquellas que determinadas personas añaden a su familia por razón de sus cargos; se trata de una señal de jurisdicción o de derechos. Quienes solían recurrir a esta clase de Armerías eran por regla general los Gobernadores de provincias del Reino, los Virreyes, o los Alcaides encargados de la custodia o defensa de alguna fortaleza.

Séptimo: de Sucesión.

La misma designación ya lo está revelando. Se trata de las Armerías que se toman por virtud de herencia, legados o donaciones.

Octavo: de Familia.

Lo mismo que en el caso anterior, su clasificación está perfectamente definida: Son las que pertenecen a una casa y se utilizan para diferenciarla de las demás.

Noveno: Armas de Enquerir o de Enquerre.

Son alocuciones que provienen del idioma francés y significan inquirir, investigar, averiguar. Se denominan así aquellas Armerías que contradicen la regla heráldica de que jamás se debe poner color sobre color, ni metal sobre metal. Es una de las Leyes Heráldicas que nunca debe quebrantarse.

El motivo de que a este tipo de Armerías (que las hay) se le dé este nombre es por que la violación de la Ley induce a investigar, a averiguar, a inquirir, la causa excepcional que así lo ha permitido.

Décimo: Armas Parlantes.

Se trata de aquellas que utilizan figuras en el lenguaje gráfico que poseen el mismo significado, que en el hablado, tiene el apellido que se trata de representar heráldicamente. Por lo general, se usan en apellidos significativos, sacados de nombres de animales, de árboles, de accidentes geográficos, etc. (Por ejemplo, “De León”, “Del Monte”, “De la Higuera”, etc. etc.)

A veces estas figuras representan asociaciones de ideas para expresar gráficamente el apellido. Pero conviene advertir que existen armas parlantes de mucho abolengo y arraigo, tomadas antes de la reglamentación, por así decirlo, del uso de los escudos. Por ejemplo, Ricardo Plantagenet, rey de Inglaterra, conocido como Ricardo “Corazón de León”, llevaba en su escudo tres leones pasantes.

Undécimo: Cargadas.

Se trata de aquellas Armas a las que se carga o añade alguna pieza o figura en recompensa de un servicio eminente prestado por su poseedor.

Duodécimo: Difamadas o Descargadas.

Se trata precisamente de lo opuesto a lo anterior: cuando a determinadas armas se las descarga, se recorta, o se pone alguna señal especial en determinado pieza, como castigo por algún delito deshonroso cometido por su poseedor. Por ejemplo: en los tiempos de la Caballería en los que la generosidad hacia el enemigo vencido era una regla de honor, a todo aquel que hubiera matado a un prisionero de guerra, estando éste desarmado, se le castigaba cortando la punta de su escudo.

Al Caballero que era convicto de embriaguez, se le pintaban en el blasón dos figuras como “Y”, de sable, este castigo se hacía extensivo asimismo a todo caballero culpable de falso testimonio, perjurio, adulterio o blasfemia.

Decimotercero: Brisadas.

Se llaman así a las Armerías que no son llanas ni planas, sino que llevan añadida alguna brisura. ¿Qué significa esta palabra? Brisura es una adaptación del francés, corresponde en dicha lengua a “rotura” porque, en cierta medida, altera o rompe el escudo en que recae. Las brisuras consisten en piezas que se añaden, a las Armerías para distinguir en un linaje las líneas secundonas y las bastardas de la línea primogénita y de las legítimas.

El jefe de la línea masculina primogénita, el Mayorazgo, usa de las armas puras y llanas que corresponden a la casa. Su hijo mayor usará el mismo escudo, como sucesor del padre.

El hijo segundo, tercero y sucesivos, si los hubiere, están obligados a “brisar” sus armas para distinguirlas de las que corresponden a la línea principal. Estas “brisuras” se acostumbran a poner en el cantón diestro del escudo o en el centro del jefe.

Se reserva el cantón y flanco siniestro para los bastardos que todavía están más obligados a “brisar” sus armas que los hijos legítimos.

Un detalle muy importante: Jamás se pueden utilizar como “brisuras” las piezas que entran en el blasón real o nacional, como en Francia las flores de lis, en Alemania, las águilas, los leopardos en Inglaterra o los leones y castillos en España.

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