28.Marqueses y duques

Marqués procede de la palabra alemana “Marken” y con ella eran designados aquellos nobles o jefes militares a los que se les encargaba el gobierno de las “marcas” o fronteras. A este respecto, hay que hacer constar que en tiempos de Ludovico Pío, durante el siglo VIII, fue denominada como Marca Hispánica lo que después sería el Principado de Cataluña.

En Francia, la región de Anjou era también una “Marca”, porque estaba en la frontera de Bretaña y sus Condes usaban la denominación de Marqueses. Los Condes de Forcaldier eran también Marqueses porque gobernaban la Provenza. Los Condes de Flandes eran también llamados indistintamente Marqueses.

Existieron también los denominados Marqueses Palatinos, cargos muy semejantes a los de los Condes Palatinos. Estos títulos honoríficos se otorgaban a aquellos personajes que mantenían cargos de confianza en Palacio. Hay autores que están de acuerdo en que Marqués viene de una voz tudesca, pero cambian el “Marken”, por “Marchgraph”, que se traduce como “Capitán de Frontera”, compuesta de “March”, cuyo significado es límite o término, y de “Graph”, que expresa Juez, Gobernador o Capitán, aunque también se le da el significado de “Señor de Grandes Territorios”.

Se dice que, en España, el título de Marqués más antiguo que se conoce fue el del Marquesado de Villena, en el año 1.366. Pero no son pocos los autores que rechazan esta versión, es decir que el título de Marqués no se utilizó en España hasta mucho tiempo después de la unificación de los Reinos de Castilla y León, cuando fue instituido el Marquesado de Villena anteriormente citado, ya que alegan que esta dignidad existía algunos centenares de años antes y que el Conde Bernardo de Barcelona, en el siglo IX, y algunos de los de Urgel ya se titularon Marqueses, como queda demostrado por escrituras y otros documentos que se encuentran en el Archivo de la Corona de Aragón, especialmente en la época de Wifredo “el Velloso”.

En Francia hasta el año 1.505 no se concedió el título de Marqués y se hizo al convertir la Baronía de Trans, en la Provenza, en Marquesado de Trans. De acuerdo a la opinión de Covarrubias, los Marqueses eran, en realidad, Capitanes de Fronteras, por lo que fueron llamados “Limitáneos”. Y esto es algo que confirma Bañuls, al indicar que los Marqueses fueron en su origen, oficiales encargados de la defensa de una frontera por lo que todavía se ve que los Marquesados se encontraban siempre en los límites de los Reinos.

Lo que sucedió es que con el paso del tiempo se fue concediendo el título de Marqués a determinados nobles por méritos ante la Corona o servicios prestados a la misma, sin tener en cuenta para nada el origen de la dignidad. Al otorgar el título de Marqués los Reyes solían acompañarlo de privilegios y propiedades, con vasallaje, una situación que permaneció hasta mediado el siglo XIX, en que los Marquesados quedaron como meros títulos honoríficos.

Se tiene por cierto que la dignidad de Marqués está sobre la de Conde. Tal cosa no se apoya en ninguna disposicin legal y aún es contraria a la antigüedad, donde se estimaba más, la concesión de Conde, que la de Marqués. Fue a principios del siglo XVI, cuando se comenzó a dar más prioridad del título de Marqués sobre el de Conde. En el Nuevo Mundo, la dignidad más antigua de Marqués es el de Valle de Oaxaca, concedido a don Hernán Cortés, Conquistador y Capitán General. Esta dignidad le fue concedida por Carlos V, con fecha 6 de julio de 1529. Le sigue en antigüedad el de Marqués de Salinas del Río Pisuerga, otorgado al Virrey de Nueva España, don Luis de Velasco, en 16 de julio de 1699.

Queda por decir que, al principio, los Reyes fueron más bien parcos en otorgar esta dignidad en España. Fue Felipe II, el que aumentó el número de los Marquesados, y así lo fueron haciendo sus sucesores. En el Imperio Romano ya se conocía la dignidad de Duque. Viene del latín “ducere”, “ducendo” o “dux”, lo que significa conducir, mandar. Los Duques eran, por tanto, los jefes de los ejércitos. Los emperadores romanos ya tuvieron Duques, con jurisdicción civil y militar para guarda y defensa de sus territorios. De acuerdo a lo indicado por Bastús, la dignidad de los Duques en España es muy anterior a los godos, señalando que ya los había en tiempos de los romanos. Pero añade algo que, sinceramente, no podemos avalar: según él, mucho antes de la llegada de los romanos y los cartagineses a España, ya existían los Duques en nuestro país, lo que equivale a decir que los había en tiempos de los iberos, lo que nos parece algo exagerado, pues es posible que existiese la función pero no la dignidad. Que en la época visigoda existieron los Duques no cabe duda alguna; basta recordar que, ya en tiempos del rey Wamba, existía el Duque Ranosindo. Por tanto, esta dignidad proveniente de la época romana, se conservó después de la invasión de occidente por parte de los pueblos denominados “bárbaros”.

El marqués de Santa Cruz, don Alvaro de Bazán, representado con armadura toledana y gola, así como con el collar de la Orden de Santiago, entre sus dos esposas, la primera, doña Juana de Zúñiga y la segunda, doña María Manuel.

Parece que, en época goda, los Duques gozaban de grandes privilegios como eran tener porteros de maza, heraldos propios, y aún la de emitir moneda en sus dominios. En la historia de España, recurriendo a antiguos documentos, encontramos que los primeros Duques fueron Severiano, Duque de Cartagena; Favila, Duque de Cantabria, padre del rey don Pelayo; Teodomiro, Duque de Auriola; Eudo, Duque de Guiena, que fue padre de la reina Muna, esposa del rey don Fruela y Bera, Duque de Septimania. En los primeros tiempos de la época visigoda, los caudillos, generales y gobernadores se denominaban Duques, esta denominación se convirtió más tarde, en el último tercio del siglo XVI, en título nobiliario de gran honor y dignidad. En su origen, la clasificación, entre Duques, Marqueses y Condes, se establecía así: el Duque gobernaba una provincia, el Marqués una frontera y el Conde podía regir una provincia, un territorio o una sola ciudad. En Francia, los reyes mantuvieron cierto recelo ante el poder de la nobleza y sobre todo de los grandes señores llamados Duques. Al comenzar a conceder título de dicha dignidad determinaron que las tierras erigidas en Ducado, si el titular fallecía sin hijos, revertirían a la Corona.

En lo que respecta a Castilla y León, los reyes concedían rarísimamente este título. Primero fueron de por vida, pero después se convirtieron en hereditarios. Los primeros Duques nombrados fueron los de Benavente, al infante don Fadrique, hermano del rey don Juan I de Molina, al célebre Bertrand Duguesclin, de Valencia, a don Juan, Infante de Portugal; de Medina Sidonia, al Infante don Enrique, tío del rey don Enrique II; de Peñafiel, al Infante don Fernando, hijo del rey don Juan I. Con posterioridad, el de Villena, al Infante de Aragón, don Enrique, casado con su prima doña Catalina, hermana de don Juan I, Señor de Villena y el de Arjona, a don Fadrique de Castilla y de Castro. Al título de Duque es inherente el de Grandeza de España, denominándose “primos del Rey” y tienen el privilegio de poder cubrirse ante su soberano, de ahí su denominación de “Caballero que se cubre ante el Rey”, lo que no debe interpretarse como que tuvieran, permanentemente, el sombrero puesto ante el monarca, sino que podían ponérselo no sólo cuando recibían el título de Grandes, sino cuando asistían a los actos en que lo recibían otros.

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