Category Archives: Historia de la heráldica.

24.Las baronias

Este título nobiliario ha sufrido las varias etimologías que se han propuesto sobre la voz «Barón». Unas, la hacen descender del latín, «Baro» es decir, hombre valiente, caballero que acompañaba al rey en los combates, ciertamente que se utilizó para designar a las personas del género masculino, no sólo de esta condición, sino como hombres de guerra. Pero otra etimología hace derivar «Barón» de una palabra teutónica, «Ber» o «Bahr», que se traducía como «Señor». Digamos que en Francia existieron los denominados titulos de «Alto-Barón» que dependían directamente de la Corona y hay el antecedente de que la palabra «Ber» fue durante muchos siglos utilizada como «Berón» en documentos franceses.

En épocas remotas, «Barón» significaba Duque, Capitán o Caudillo; Marqués que defendía una frontera; compañero de armas del rey; vizconde o substituto de Conde o Señor de un castillo y territorio.

Así se entendía en Francia y el apelativo de «Barones» se utilizaba para designar a los grandes señores del Reino, fuesen Duques, Condes o Marqueses. En la Asamblea de Bouneuil, en tiempos de Carlos «el Calvo», sobre el año 856, todos los títulos nobiliarios constituían los denominados «Altos Barones» o la «Corte de los Pares».

23. Títulos y señoríos.

En la Nobleza existe una división: la de sangre y la de privilegio.

Pero hay otra distinción, no menos importante, que es aquella que separa a la simple nobleza, traducida en el apellido, de aquella otra titulada, es decir, Señor, Barón, Vizconde, Conde, Marqués o Duque.

Esta es la que se denomina nobleza titulada. Hoy en día se trata de titulación honorífica a la que no acompaña la concesión de privilegios ni donación de tierras. Poseer un título de nobleza no exime del pago de tributos al Estado como ocurría en otros tiempos.

No es como en la antigüedad en la que sí se tenía muy en cuenta la calidad del título, su origen, la importancia feudal, etc. etc.

Dando esto por aclarado, pasemos a examinar los distintos grados de la nobleza titulada.

Aunque brevemente, hablaremos primero del título de Príncipe que en España no se concede nada más que a aquellas personas de sangre real, al igual que en la totalidad de los países de Europa, excepto en determinada época de la historia donde, como por ejemplo en la antigua Rusia de los Zares, este título era uno más de la nobleza, siendo los hijos del Zar o Emperador, denominados como Grandes Duques.

22. Justas y torneos

Cuando se habla de justas y torneos, para aquellos no demasiado conocedores del tema, se puede caer en el error de creer que unos y otras constituían la misma cosa. No es así: entre ambas existían diferencias muy apreciables que resulta interesante destacar. Lo que sí es cierto es que tanto justas como torneos parece ser que en su origen fueron una especie de juegos bélicos derivados de otros de mayor antigüedad, por ejemplo, los combates de gladiadores en la Roma imperial. Y es cierto también que, con anterioridad a la Edad Media, los pueblos escandinavos y germánicos practicaban también cierta clase de juegos bélicos que, en resumidas cuentas, no eran otra cosa que torneos; y muestras de ello pueden encontrarse no sólo en la Mitología escandinava sino en las Sagas germánicas.

Retrocediendo aún más en el tiempo, y dejando aparte las competiciones deportivas de Olimpia, los griegos ya conocían los desafíos de hombre a hombre. Basta con recordar la guerra de Troya y el duelo mantenido entre Aquiles y Héctor.

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