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Sarria


Que significa el apellido: Sarria
Apellido con distintas ramas, ya que según documentos de reconocida antigüedad, este linaje se encontraba asentado en Vizcaya, en Puente de la Reina (Navarra); Ostavares, (Francia); Oñate y Usurbil, (Guipúzcoa); Sos y Tauste, (Aragón); Ayora (Valencia); Vitoria (Alava); en algunos puntos de Galicia y Burgos. Todas estas ramas no tienen un origen común, al tratarse de familias distintas se hace extremadamente difícil poder precisar de donde partió el tronco original. Parece ser que la casa solariega de los Sarria, fue la de Guecho (Vizcaya). La tradición repite que las armas de los Sarria representan la victoria ganada por un caballero de Guecho contra un inglés a quien tomó cuatro naves.

Armas: En campo de plata, dos lobos de sable andantes, puestos en palo, armados de gules. Bordura de azur cargada de cuatro estrellas de oro y cuatro áncoras de plata.
Significado del apellido:: Municipio gallego en la Provincia de Lugo

Personajes ilustres, deportistas, famosos y populares que ostentan este apellido:
Barrio de barcelona Sarriá con el campo de futbol del RCD Español
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Suarez


Que significa el apellido: Suarez
Su origen, historia y hechos
El origen de este apellido se encuentra en Asturias. Al menos, esa es la opinión más generalizada. Avala esta creencia el hecho de que en esta región abunda este apellido patronímico y no cabe duda de que muchas familias del mismo son ramas que han partido de dicho tronco. Lo que sucede es que son tan numerosas las familias de este apellido y de tal forma se encuentran extendidas por todo el territorio nacional, que en la mayoría de las cosas no las une nexo alguno, ni parentesco de sangre, lo que da motivo a que se utilicen diversas armas.

Los del apellido Suárez, como antes hemos dejado dicho, se han bifurcado en infinidad de ramas; citaremos algunas:

Suárez de Deza: Esta rama procede de Galicia. Viene de muy antiguo, porque ya en el siglo XII, se encuentran caballeros y ricoshombres apellidados Suárez de Deza, por haber antepuesto el patronímico Suárez al apellido Deza de su linaje, siguiendo la costumbre que imperaba en su época. Y así, como apellido compuesto perduró el Suárez de Deza, extendiéndose por otras provincias españolas pero siendo todas líneas del solar gallego.

Suárez de Quiñones: En el siglo XVI, el caballero don Pedro Suárez contrajo matrimonio con doña Catalina de Quiñones Osorio. Por hijo tuvieron a don Francisco Suárez de Quiñones, con el cual quedó formada la familia de dicho apellido que, con el paso del tiempo, quedó convertido en uno solo, Suárez de Quiñones.

Suárez Camberos: Esta es otra noble casa que formó el apellido a través de enlace matrimonial. Está entroncada con la también muy noble de los Pliego-Valdés.

Suárez de Figueroa: Esta noble familia ostenta el título de Duques de Feria, que fue concedido por el rey Felipe II, en 1.567, con Grandeza de Espana a don Gómez Suárez de Figueroa y Fernández de Córdoba, quinto Conde Feria, Consejero de Estado y de Guerra y embajador en Inglaterra. Le sucedió su hijo don Lorenzo segundo Duque de Feria, primer Marqués de Villalba, Conde de Zafra y Comendador de Santiago, embajador en Roma, Consejero de Guerra y Estado y virrey de Cataluña. Su hijo Gómez fue el tercer Duque de Feria, segundo Marques de Villalba, Conde de Zafra, Comendador de Santiago y Consejero de Guerra y Estado. Lorenzo Suárez de Figueroa, cuarto Duque de Feria a quien sucedió en el ducado su abuelo materno Alonso Fernández de Córdoba Figueroa, quinto Duque de Feria, quinto Marqués de Priego, tercero de Villafranca, segundo de Montalbán, tercero de Celada y Caballero del Toisón de Oro.

Son numerosos los personajes que este apellido ha dado a la historia. Entre ellos, cabe citar en primer lugar a Gonzalo Suárez Rondón, conquistador español,que se cree nacido en Málaga. Participó en varias campanas militares en Europa y Africa, con el emperador Carlos V y en 1.535 pasó a América. Se distinguió en las expediciones de Fernández de Lugo y Jiménez de Quesada. Lo que este conquistador tuvo que luchar en el Nuevo Mundo, queda reflejado en el relato de las dos expediciones antes citadas, sobre todo en la segunda, la de Jiménez Quesada.

Setecientos cincuenta hombres, entre los que va Gonzalo Suárez Rondón. Se pasó hambre, se comieron sapos, caballos que iban muriendo, hubo que luchar no sólo contra la naturaleza hostil, sino contra los indios que acechaban escondidos en la espesura. Algunos cayeron agotados para morir. Al fin, sólo quedaron doscientos hombres que consiguieron llegar hasta una aldea indígena, donde lograron encontrar alimentos y reponer sus fuerzas. Pero la epopeya mayor en la que participó Suárez Rondón es aquella en la que se dejó influenciar por su jefe Jiménez de Quesada. La leyenda de “El Dorado”, el príncipe indio que todos los días bañaba su cuerpo en polvo de oro. Se contaba que un cacique había castigado cruelmente a su esposa por serle infiel y que ésta, enloquecida, se había arrojado con su hijo a las aguas de una laguna. El jefe indio lleno de dolor y arrepentimiento, recurrió a los brujos quien le hicieron creer que su esposa seguía viva y habitaba en un palacio situado en el fondo del lago. Para contentarla y desagraviarla le dijeron que debería hacerle ofrendas de oro. Anualmente, el príncipe montaba en una barca que llevaba por remeros a súbditos nobles. Cuatro hogueras ardían a bordo y eran alimentadas por maderas olorosas. En el centro de la laguna, el príncipe se desnudaba totalmente y recubría su cuerpo de una tierra grasosa sobre la que se espolvoreaba el oro. A sus pies yacían un montón de riquezas que arrojaba al fondo de la laguna. Esta leyenda enloqueció a Jiménez de Quesada, al igual que a tantos conquistadores y decidió emprender la búsqueda de “El Dorado”. Suárez Rondón, fue uno de los capitanes que lo acompanaron en la descabellada empresa. El balance de su aventura es el siguiente: De mil trescientos españoles, regresaron sesenta y cuatro. De mil quinientos indios que cargaban la impedimenta, volvieron cuatro. Y de mil cien caballos, sólo se salvaron dieciocho. Gonzalo Suárez Rondón fue uno de los que consiguió salvar su vida.

Otro personaje de este apellido, muy conectado con América fue don Lorenzo Suárez de Mendoza, administrador colonial español, que al igual que el anterior, no se sabe con certeza el lugar de su nacimiento, aunque se cree que fue Guadalajara. Fue Virrey de Nueva España, donde gobernó de 1.580 a 1.583. Fue un hombre honesto que, se propuso terminar con cuantos abusos se cometían por parte de los funcionarios españoles sobre los indígenas, para lo cual solicitó del rey Felipe II el envio de un visitador Real, que comprobara personalmente cuantas denuncias a este respecto él efectuaba y aprobara las medidas tomadas. El visitador Real fue el Obispo Pedro Moya de Contreras que, en efecto, dió toda la razón al Virrey Suárez. Los tres años que ocupó el cargo fueron de florecimiento para el Virreinato, una época muy próspera en el comercio.

Otro personaje notabilísimo de este apellido fue don Cristóhal Suárez de Figueroa, nacido en Valladolid, en el año 1.571. Todavía adolescente, problemas familiares le impulsaron a abandonar España y trasladarse a Italia donde cursó estudios de Leyes en Bolonia y Pavía y desempeñó diversos cargos jurídicos. En 1.604, tras las muertes de su padre y hermano, regresó a Espana, viajando por todas las provincias. En Granada apareció el aspecto sentimental de su vida al enamorarse de una dama que murió al poco tiempo. En 1.623 pasó al servicio del Duque de Alba por entonces Virrey de Nápoles y fue auditor de Lecce. En el ejercicio de este cargo se enfrentó con la Inquisición, por lo cual fue excomulgado, hasta que la intervención del rey Felipe IV produjo el levantamiento de su condena y fue nombrado fiscal de Trani. De sus obras, la más interesante es la titulada “El passagero” escrita en 1.617, donde cuenta la crónica de un viaje entre Madrid y Barcelona en el transcurso del cual cuatro pasajeros hablan de los más diversos temas y no faltan la críticas dirigidas a Lope, Quevedo, Cervantes y Alarcón, entre otros.

Por último indicar que este apellido fue erigido en Ducado por S.M. el rey don Juan Carlos I en el año 1.981, en la persona del político don Adolfo Suárez González, primer Duque de Suárez, y por dos veces Presidente de los gobiernos españoles, que se sucedieron a la muerte del anterior Jefe del Estado, generalísimo don Francisco Franco Bahamonde.

Las armas que ostentó la casa original del apellido Suárez, de Asturias y León, son las siguientes: En campo de oro, dos torres de piedra con sus almenas sumadas de un águila de sable.

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Sotomayor


Que significa el apellido: Sotomayor
Este apellido viene del tiempo de los reyes godos y su origen se debe a un desdichado suceso, de acuerdo a lo escrito por López de Ayala en su “Libro de Linajes” que dice así: “Este fue un ayo del primogénito de un rey de Galicia, el cual estando con el infante haciendo placer, en un muy hermoso soto, tirando a la lanza y como el infante fuera alcanzado por la lanza que tiró el ayo, por la cual fue herido y de esta herida murió; y como el buen caballero viera al infante muerto, fue al rey y contole el infausto suceso, pidiéndole por merced que lo mandase matar, poniendo su espada desnuda en la real mano, la grande magnificencia de la real dignidad, conociendo ser, mas fecho de la desventura que de cruel acuerdo, y la lealtad que probado había el buen caballero con su mucha nobleza al ser tal que no daba lugar a sospecha, benignamente le perdonó; lo cual porque fuese al dolor mientras viviese, e que los que de él descendiesen tomasen en escarmiento, aquellas barras, que de primero eran coloradas, hizo que fuesen negras y tomo el nombre de Soto, llamándose Sotomayor”.

Parece que esta versión es cierta por cuanto don Pedro López de Ayala, Canciller Mayor de Castilla, Señor de Salvatierra de Alava, y cronista de los reyes don Pedro, don Enrique y don Juan I, dice que el apellido Sotomayor lo tomó don Sorrel Ferrández por haberle acometido la desgracia de dar muerte al infante, mientras estaban recreándose, en un soto.

Pero también existe la discrepancia; Don Luis de Salazar y Castro, ricohombre que floreció en el reinado de don Alfonso VII, en la primera mitad del siglo XII, pobló el valle del Soto y lo llamó Sotomayor, con lo cual la versión de la muerte del infante por su ayo, queda descartada.

Pero, de una forma u otra, la realidad es que se trata de un linaje muy noble y muy antiguo que se extendió por toda la península formando numerosos solares, particularmente en Galicia, Asturias y Andalucía.

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