Category Archives: Órdenes religiosas y militares

CISTER

Fue San Benito uno de los hombres de más valer en su siglo. Nació en Norsia, en la Umbría, Ducado de Spoleto, en el año 480 y murió en el Monasterio de Monte Casino en el 543. Fue el reformador de la vida solitaria, ascética y contemplativa.

Cuatro siglos de existencia habían bastado para corromperla, desnaturalizando la intención de los primeros santos fundadores. Dividido en tres clases ninguna estaba libre de la relajación de costumbres y amenazaba con destruir lo que los primeros padres habían denominado como la Religión de Jesucristo. La vida y costumbres de los ermitaños había llegado a un punto tal de licencia y desenfreno que pedía urgentes medidas. El mundo pedía una reforma, San Benito fue el encargado de llevarla a cabo. Nacido de padres ricos amó la humildad y la pobreza desde sus primeros tiempos.

CARTUJOS

Fundada por San Bruno, en el año 1.084, en Chartreuse-Grenoble, Francia, esta Orden tiene en España cinco cartujas: La Cartuja de Miraflores, en Burgos; la Cartuja del Aula Dei, en Zaragoza: la Cartuja de Santa María de Montalegre, en Tiana, Barcelona: La Cartuja de Nuestra Señora de Porta Coeli, en Valencia y la Cartuja de Nuestra Señora de la Defención, en Jerez de la Frontera, Cádiz.

Bruno de Hatenfaust, el futuro Santo de la Iglesia, nació en Colonia en el año 1.030 y murió en Della-Torre, Italia, en 1.101. Guiado por una fuerte vocación religiosa, se ordenó sacerdote y ocupó una canonjía en Colonia. En el año 1.057 pasó al puesto de maestrescuela de Reims. Pasado el tiempo y también en Reims ocupó la cancillería arzobispal. Pero tuvo un enfrentamiento con su obispo simoniaco, Manases de Gournay, que acabó con la deposición de Bruno por el Sínodo de Autun. Este hecho le lleva a retirarse definitivamente a la soledad. Primero se estableció en Seche-Fontaine y posteriormente en la, «Grande Chartreuse» y fue allí donde, precisamente, decidió fundar la primera cartuja en 1.084. El Papa Urbano II, que había sido su discípulo, quiso tenerlo como consejero en Roma (1.089). Después de meditarlo, Bruno se decidió a emprender el viaje a la Ciudad Eterna sobre el año 1.090.

CARMELITA

Por experiencia he visto, dejando lo que en muchas partes he leído, el gran bien que es para un alma no salir de la obediencia. Habiendo dado su Majestad, por su bondad, dado luz de conocer el gran tesoro que está enterrado en esta preciosa Virtud, he procurado, aunque flaca e imperfectamente tenerla.

Según el Padre Rafael María López Melus, carmelita, en su libro «El escudo del Carmelo», en el año 1.899, el anónimo «Un amigo del Carmelo» escribía un artículo sobre las Armas del Carmelo con aire de estudio crítico. «Es bastante difícil precisar exactamente el origen del blasón de los carmelitas y señalar en que época ha sido adoptado por la Orden, pero todo conduce a creer que esto fue en el inicio del siglo XII, cuando la primera Cruzada llevó a Tierra Santa–cuna de la Orden–a estas multitudes europeas que se distinguían entre ellas al menos por ciertos signos, por ciertos colores propios de cada familia». En efecto, esta es la época de aquel gran movimiento causado por las Cruzadas, que vienen con numerosos latinos, entre ellos los religiosos del Monte Carmelo. Américo, patriarca de Antioquía, determinó modificar la manera de vivir de estos piadosos ermitaños y los acerca en lo más posible a las costumbres en uso entre los religiosos occidentales y les da como primer general latino a San Bertoldo.

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