Estepa

Escudo partido: primero en oro cinco matas de sinople; segundo, una espada acostada de dos matas de sinople.

El municipio de Estepa se localiza en las proximidades de la Sierra Sur, en el extremo sudoriental de la provincia de Sevilla, siendo limítrofe con la de Córdoba. En 1.996 su población ascendía a 11.560 habitantes. El núcleo urbano se asienta al norte de la Sierra del Becerro, ocupando una plataforma de 605 metros de altura y las laderas que la envuelven.

Los restos arqueológicos existentes en estas tierras confirman la presencia del hombre desde tiempos prehistóricos. Los primeros pobladores estables fueron los turdetanos, afincados en el Cerro de San Cristóbal. Los cartagineses fundan Astapa en el actual asentamiento, que es devastado por las legiones romanas el año 208 a.C. El lugar es reconstruido, pasando a denominarse Ostippo, existiendo numerosos restos de época romana en la propia población y en diversas villae del espacio circundante. Al final de la dominación musulmana, Istabba se convierte con su alcázar en un enclave estratégico de la línea fronteriza con los territorios castellanos. En 1.240 es conquistada por las tropas de Fernando III el Santo. En 1.267 es entregada a la Orden Militar de Santiago y continúa jugando el mismo papel de plaza fuerte de frontera (ahora en el lado cristiano) hasta el final de la Reconquista. En el siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II, se convierte en Marquesado, consiguiendo el título de Ciudad en 1.886.

La importancia estratégica del núcleo en época musulmana justifica la reutilización cristiana de la vieja plataforma de asentamiento, en la que la topografía constituye una auténtica aliada para establecer un sistema defensivo eficaz. Las transfomaciones urbanas fueron tan profundas que hicieron desaparecer los restos árabes anteriores, aunque es de suponer que el perímetro del recinto amurallado permanecería, así como la posición del alcázar y de la mezquita.

En el siglo XV, con la progresiva pérdida del carácter militar por la desaparición del peligro exterior, la población comienza a crecer extramuros, ocupando la falda norte del cerro, en las inmediaciones de la Puerta de la Coracha. Es el único área posible de expansión, porque hacia el sur y hacia el este la imposibilitan las fuertes pendientes y los molestos vientos. En el siglo XVI, el recinto fortificado de la colina se reserva para el palacio de los marqueses (el antiguo alcázar) y para la iglesia de Santa María. En la zona extramuros, se formaliza un eje urbano que sigue el camino de Sevilla (la calle Veracruz) conduciendo a la Puerta de la Coracha. En la falda inmediata a ésta surgen la Plaza Vieja y la calle San Juan, como prolongación de la calle Veracruz hacia el este. A finales de siglo, el núcleo llega por el oeste más allá de la iglesia de los Remedios y por el este hasta el barrio de Santa Ana.

Durante el siglo XVII, la parte baja del núcleo sigue creciendo, al tiempo que la colina se va vaciando de contenido residencial. El desarrollo sigue marcado por la topografía, surgiendo una nueva calle sensiblemente paralela a la anterior, adaptada a una curva de nivel más baja y partiendo del mismo punto de origen, la iglesia de los Remedios. La nueva calle se denomina Mesones (más adelante Roberto Osborne), ocupando una posición central en ella la iglesia del Carmen. El espacio ocupado por el núcleo urbano a finales del siglo XVIII es el mismo que a finales del XVI, pero es ahora cuando se colmata de edificaciones. El proceso de crecimiento a lo largo de diferentes curvas de nivel origina en ese momento un núcleo de morfología lineal con manzanas alargadas, en el que las calles transversales siguen las líneas de máxima pendiente y salvan los desniveles mediante escalinatas. A mediados del siglo XVIII, se abandona el palacio, lo que precipita la degradación de los escasas edificaciones residenciales existentes en el cerro.

Durante el siglo XIX, se rompe el desarrollo lineal en sentido este-oeste y surgen manzanas alargadas en dirección norte-sur, que parten de la Plaza del Carmen (que constituye el espacio urbano central) y se prolongan hasta la carretera Sevilla-Málaga. Estepa presenta en ese momento una forma aproximadamente triangular. Después de la Guerra Civil, el número de habitantes se estabiliza, a pesar de lo cual la localidad ha continuado su desarrollo, colmatando los espacios vacíos existentes entre el borde del centro histórico y la travesía, creando nuevos asentamientos industriales y residenciales en el llano (al norte de la carretera) y situando las industrias y talleres más molestos en el ángulo sureste, a espaldas del cerro.

Estepa es declarada en 1.965 Conjunto Histórico Artístico, destacando entre sus edificaciones de interés el Convento de Santa Clara (siglo XVII), la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción (siglo XVII), la Torre del Homenaje y el propio recinto amurallado, el Convento de San Francisco (siglos XVII-XVIII), las iglesias de San Sebastián (siglo XVI), del Carmen (siglo XVII) y de Nuestra Señora de los Remedios, la Casa-Palacio de los Marqueses de Cerverales (siglo XVIII) y la Torre de la Victoria.

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