HUESCA

De azur un jinete de plata armado con una lanza puesto sobre un campo de sinople, en el cantón diestro del jefe una mitra de oro, y en punta de plata una inscripción.

Son los griegos quienes dieron nombre a los Pirineos, lo llamaron ‘Pyr’ = fuego, sin embargo, debemos remontarnos 300 mil años atrás para tener indicios de los primeros pobladores de la zona.

Durante el Paleolítico inferior hablamos del asentamiento de los primeros pobladores de Homo Erectus, concretamente en la zona de la Litera. Más tarde, en el Paleolítico medio, el hombre Neardental puebla las cuevas –Cueva de la Fuente del Trucho, que conserva las únicas pinturas del Paleolítico en Aragón-, y en el Paleolítico superior, el hombre de Cromañón tiene una clara influencia mediterránea cazando y cultivando el cereal – Cueva de Chaves-. Poco a poco llegan más pobladores a la llanura creándose una fuerte tendencia a la creación aumentando los restos de cerámica y de piedras talla.

En la Edad de los Metales, los celtas sitúan sus poblados en lugares estratégicos que les permiten controlar comarcas. Pueblos con topónimos terminados en ‘dum’ y en ‘briga’, como Berdún, Isún, Ballabriga, Secorúm, etc, son de origen celta.

Mientras el Alto Aragón está habitado por dos pueblos: los jacetanos, un pueblo rudo y violento dedicado al pastoreo; y los ilergetes, situados en el llano de ciudades prósperas, ambos son conquistados por los romanos y ocupan Iacca (Jaca), su capital, a la vez que emite moneda al igual que la ciudad de Bolskam (Huesca)

En el siglo V penetran en el Alto Aragón los visigodos. Y en el 714 los musulmanes llegan a Huesca. Más tarde los francos intentan tomar posiciones, y en el 833 Galindo Aznárez I, entra en el valle de Echo a través de la calzada romana existente entre Bearne y Zaragoza estableciendo un fuerte militar y creando relaciones con los indígenas además de crear un monasterio, el de San Pedro de Sirena, que se convierte en un centro monástico muy importante. Poco a poco los condes pasan a ser condes de Aragón y así nace el Condado de Aragón. Conforme se va conquistando territorio se crean nuevos monasterios, como el de San Juan de la Peña o San Pedro de Jaca y se comienza la cristianización de los valles impulsada por los monasterios y la emigración de colonos navarros.El conde Galindo Aznárez II, que por aquel entonces gobierna Ribagorza, divide el reino entre sus hijos, el territorio correspondiente al Alto Aragón recae en Ramiro I que se convierte en el primer rey propio de Aragón, Ribagorza y Sobrarde. Su hijo Sancho Ramírez, funda la capital en Jaca haciendo llegar monjes cluniacenses que potencian el románico y el Camino de Santiago. Se crea el Fuero de Jaca y con la extensión de las conquistas hasta llegar a Huesca, Sancho muere a manos de los musulmanes. Y será Pedro I quien traslade la capital a Huesca.

El nacimiento de la Corona de Aragón fue con Alfonso II, hijo de Petronila y del conde Berenguer IV de Barcelona. Petronila es la hija de Ramiro el Monje, hermano de Pedro I, y famoso por la leyenda de la Campana de Huesca, muy popular y con la que el pintor José Casado del Alisal pinta un cuadro del hecho que se conserva en el Ayuntamiento de Huesca desde 1950. Dicha leyenda cuenta lo siguiente:

‘Tras la muerte en 1134 de Alfonso el batallador sin hijos, heredó el reino de Aragón (en España) su hermano, Ramiro II, obispo de Roda de Isábena. El reino sufría por entonces diversos problemas internos y externos. Según cuenta la Crónica de San Juan de la Peña (siglo XIV), estando Ramiro II preocupado por la desobediencia de sus nobles mandó un mensajero a su antiguo maestro, el abad de San Ponce de Tomeras, pidiéndole consejo.

Éste, llevó al mensajero al huerto y cortó unas coles (algunas veces se habla de rosas), aquellas que sobresalían más. A continuación ordenó al mensajero repetir al rey lo que había visto. Ramiro II hizo llamar a los principales nobles, para que vinieran a Huesca, con la excusa de que quería hacer una campana que se oyera en todo el reino. Una vez allí, hizo cortar la cabeza a los 15 nobles más culpables, sofocando la revuelta. La forma popular desarrolla algo más el hecho: el rey convocó Cortes e hizo venir a todos los nobles del reino para que vieran una campana que iba a hacer, una que se oiría en todo el reino. A los rebeldes los hizo entrar de uno en uno en la sala y fue decapitándolos según iban entrando. Una vez muertos, los colocó en círculo y al obispo de Huesca, el más rebelde, lo colocó en el centro como badajo. Luego dejó entrar a los demás para que escarmentaran.”

Deja un comentario

Secciones

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies