Huéscar

Escudo jaquelado de quince piezas: siete de azur y ocho de plata. Bordura de plata con diez banderas flanqueadas de gules y plata.

Introducción: Aunque fundada por los árabes como importante enclave bélico, en un principio sus tierras fueron ocupadas por Villas Romanas.

Huéscar, ciudad que fue amurallada, hizo de frontera entre el Reino de Granada y Castilla. La importancia que tuvo la ciudad para los Reyes de aquella época da explicación de la pertenencia al Ducado de Alba, y que hasta 1953.

formara parte de la Diócesis de Toledo. Nos ha quedado de aquella época una gran colegiata, la de Santa María, numerosas Iglesias y Conventos, casas con escudos nobiliarios, etc.

Prehistoria: Huéscar y los municipios de su comarca conserva un importante número de yacimientos arqueológicos.

La explicación viene dada porque la comarca está enclavada en un cruce de caminos de vital importancia para las comunicaciones del Sureste en la antigüedad. Existe una relación entre las culturas prehistóricas de Millares y Argar de las tierras de Almanzora, y las cuencas de nuestros ríos. Numerosos poblados prehistóricos se establecieron en el Altiplano de Huéscar.

Aunque no hay substrato arqueológico que nos dé indicios fiables para la datación del Neolítico, es posible que el abrigo natural de “Piedra del Letrero” haya que incluirlo en este período. Este abrigo natural con pinturas rupestres de estilo esquemático fue el primero que se descubrió como tal en la provincia de Granada, en 1915 por el abate francés H. Breuil.

Los Romanos: De entre los yacimientos de este período destaca sobre todos ellos el Cortijo de Torralba.

Con menor entidad se pueden citar los restos localizados en los alrededores de la laguna natural de Fuencaliente, las evidentes muestras latinas de Las Fuentes dl río Guardal, así como las impresionantes inscripciones de la Calle Alhóndiga. Las inscripciones romanas (imagen adjunta) están hechas sobre lápidas,

utilizadas en su momento para la construcción de la Alcazaba musulmana oscense. Por este motivo nos es desconocido el lugar de su ubicación original.

La Edad Media: Durante toda la Alta Edad Media, Huéscar y su comarca tuvo un poblamiento rural caracterizado por un hábitat disperso. La agricultura y, sobre todo la explotación de ganado menor, fueron sus principales características económicas. Estas actividades económicas propiciaron que Huéscar y el Altiplano en su conjunto estuvieran ocupados por un conjunto de alquerías. A finales del siglo IX el geógrafo oriental al-Jacubi mencionó toda la región caracterizada por “las alquerías populosas, contiguas las unas a las otras, y praderas, valles, ríos, fuentes y campos sembrados”.

Es a partir del siglo XIII cuando en la actual Huéscar nace un asentamiento urbano. En esta época el altiplano oscense se convierte en una tierra de frontera.

El 15 de febrero de 1243 se firmó en Toledo el privilegio de donación de Huéscar, Galera y Orce, con sus derechos, portazgos y salinas, en favor de la orden de Santiago. El rey Muhammad I de Granada en 1246 se veía obligado a reconocer el dominio cristiano en esta frontera.. Sin embargo esta aceptación fue únicamente aparente ya que estas plazas eran de vital importancia para la estrategia militar del emirato. En 1252 Alhamar , el rey de Granada, subleva las morerías de frontera, obteniendo en la parte oriental las fortalezas de Cúllar, Orce, Galera y Huéscar.

En este constante toma y daca, en 1271 los cristianos volverían a recobrar la población. El control castellano finalizó en 1325 cuando el avance del rey granadino Ismail I le permitió recobrar Huéscar y las plazas de Orce y Galera. Tenemos constancia de que en estas fechas se empleó precisamente en Huéscar, por primera vez en Europa, la pólvora.

En el año 1434 se produjo un nuevo avance castellano que tuvo por resultado la toma de Huéscar. La ciudad fue tomada al asalto por Rodrigo Manrique.

El dominio cristiano sobre Huéscar sería efímero. Apenas catorce años más tarde, en 1447, los musulmanes granadinos volvieron a recobrar la ciudad.

La incorporación definitiva de Huéscar a la Corona de Castilla se produjo en 1488. En una carta del marqués de Cádiz se narra que el alcaide de Huéscar, acompañado de otros moros principales, habían acudido a ofrecer la ciudad a los cristianos. Fernando el Católico, muy honrado, había decidido que acudiera a recibirla, quedando como gobernador, Rodrigo Manrique, en recuerdo de su familiar que había conquistado la plaza en 1434.

Los Reyes Católicos concedieron a los musulmanes habitantes de Huéscar un documento importantísimo: las Capitulaciones. Según éstas, Huéscar sería siempre villa real, no entregada a señor alguno, y que los musulmanes serían siempre respetados en su religión y costumbres.

En 1495 los Reyes vulneraron lo pactado y entregaron Huéscar como señorío al Condestable de Navarra, Conde de Lerín. Durante todo el siglo XVI la situación iba a ser conflictiva y de evidente resentimiento. En 1513 las Capitulaciones quedaron definitivamente en papel mojado cuando la reina Juana (“la loca”) donaba al duque de Alba, Don Fadrique de Toledo, la ciudad de Huéscar como señorío.

La represión anti-morisca, las sucesivas expulsiones de éstos, terminarían afectando muy duramente a la ciudad. Huéscar había llegado a alcanzar casi seis mil habitantes a mediados del siglo XVI. A finales del siglo XVI dicha cifra quedó reducida prácticamente a la mitad.

Huéscar ha pertenecido a la Diócesis de Toledo desde 1544 hasta 1953. Esto unido al hecho de la repoblación masiva por parte de castellanos, aragoneses y navarros, da explicación al estilo de las construcciones en la ciudad.

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