MARCHENA

En campo de plata un león de gules que porta unas flechas del mismo color coronado de oro.

El municipio de Marchena se localiza en el cuadrante sudoriental de la provincia de Sevilla, dentro de la comarca de la Campiña. Su población en 1.996 era de 17.921 habitantes. El núcleo principal se asienta sobre una colina de 132 metros de altitud, que se destaca sobre la amplia llanura circundante.

La presencia del hombre en estas tierras se remonta hasta la Edad del Bronce, existiendo restos arqueológicos que así lo atestiguan. Pero la fundación de la localidad de Martia data del año 169 a.C., en un periodo de paz entre las guerras púnicas. En época romana debió ser una explotación agrícola (villa) de escasa población, que con los musulmanes (Marsenah) alcanza un gran desarrollo urbanístico y es amurallada (siglos XI-XII). Pasa a manos cristianas a mediados del siglo XIII, durante el reinado de Fernando III el Santo, convirtiéndose en villa realenga hasta que Fernando IV se la concede en señorío a la familia de los Ponce de León. El nombre actual de la población procede de un decreto de los Reyes Católicos.

El núcleo urbano en época musulmana se componía de la alcazaba, situada al norte, y del caserío, que se extendía hacia el sur ocupando toda la colina. Las calles partían de las puertas principales y tendrían múltiples quiebros y adarves. Las manzanas serían irregulares, con grandes patios interiores y plazas encadenadas. Durante el periodo cristiano medieval (siglos XIV y XV) se reutiliza la ciudad árabe, se renueva el caserío intramuros, se reconstruyen las murallas, se transforma la vieja Alcazaba en un auténtico castillo señorial y se realizan obras en el Palacio Ducal.

Desde finales del siglo XV a principios del XIX, Marchena cuenta con varias puertas, que enlazan con los principales caminos de salida. Por el oeste, la Puerta de Sevilla (conocida como “el Arco de la Rosa”), que todavía hoy se abre a una plaza triangular exterior, y de la que parten las calles que terminarán conformando el barrio de San Miguel. La Puerta de Morón, en el ángulo sur, ha llegado hasta nosotros envuelta en edificaciones. Su entorno exterior (la plaza hoy conocida como “los Cuatro Castillos”) ha constituido un punto clave para el desarrollo del núcleo, por suponer el cruce de cuatro calles, dos de ronda exterior, otra coincidente con el camino de Morón (que originará el barrio de San Sebastián) y la cuarta de separación entre San Miguel y San Sebastián. Las puertas de Carmona, al noroeste, y de Osuna, al sureste, han desaparecido, aunque junto a esta última persiste un espacio de plaza, que origina a partir del siglo XVI el barrio de San Andrés.

La expansión exterior de los siglos XVI y XVII parte, por tanto, de las puertas de Sevilla, de Morón y de Osuna, tomando como directrices los caminos hasta colmatar la colina situada al suroeste de la vieja ciudad murada. En la actualidad, Marchena se asienta sobre dos colinas de similar altitud, unidas por una vaguada por la que discurre el camino de Morón. Durante el siglo XVIII, se van ocupando las áreas de crecimiento exterior con palacios y casas de importante valor arquitectónico. En el área intramuros se construye la plaza de Arriba, de gran regularidad y dimensión, y donde se sitúa el viejo ayuntamiento y el desaparecido palacio de los Duques de Arcos. Esta plaza está formada por viviendas de cuatro plantas y se accede a ella por cuatro grandes arcos, tres en las esquinas y uno en el centro del frente occidental.

En el siglo XIX comienza a decaer dicha plaza, desplazándose el centro cívico al entorno de la Puerta de Morón. La vieja ciudad intramuros (el barrio de San Juan) se abandona y degrada, potenciándose los barrios de San Miguel y San Sebastián. A finales de esa centuria, la construcción del ferrocarril, la mejora de las carreteras y la incipiente industrialización permiten una recuperación económica, que será la base del extraordinario desarrollo que se produce en la primera mitad del siglo XX. En estos años surge el llamado Camino de la Estación, hacia el noroeste, eje ordenador de los asentamientos residenciales de los años 60. También se reordenan las grandes manzanas periféricas del barrio de San Sebastián y se construyen las nuevas barriadas Juan XXIII y de la Paz. En 1.960 se edifica un nuevo Ayuntamiento, ordenándose la plaza en la que se encuentra, situada en el ángulo sur de la ciudad murada y cerca de la vieja Puerta de Morón.

El casco histórico ha quedado localizado en el sector norte de la población, ya que los posteriores desarrollos urbanos se han orientado sobre todo hacia el oeste (barrio de San Miguel), suroeste (San Agustín), sur (Santo Domingo, San Sebastián) y sureste (San Andrés). Tal vez haya influido en ello el hecho de que la vía del ferrocarril discurra al norte, bastante cerca de la población. En el sector meridional, aunque algo separadas del núcleo, se localizan de forma dispersa diversas instalaciones industriales y agroganaderas (granjas, cooperativas agrícolas, invernaderos, fábricas de conservas, de aceitunas, de harina, etc.). Los grandes equipamientos de carácter público (deportivos, educativos) se ubican de manera preferente en los sectores periféricos occidental y oriental.

Marchena fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1.966, destacando entre sus edificaciones de interés las iglesias de San Juan Bautista, San Miguel, San Agustín, San Sebastián, Santa María de la Mota, Santo Domingo y Santa Clara, los conventos de Santa Isabel, San Andrés y la Inmaculada Concepción, el recinto amurallado, el Palacio Ducal y la Cilla del Cabildo

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