Tag Archives: Pobreza

TEMPLE

Se trata de una Orden célebre por su poder y riquezas así como por su final, una terminación bañada de sangre. Fueron sus miembros dueños de innumerables castillos, fortalezas, tierras y villas, favoritos de los reyes y temidos por estos. Su establecimiento data del siglo XII, una época en que era costumbre entre los cristianos realizar una visita en peregrinación a Tierra Santa. Solían desembarcar en el puerto de Baifa y, desde dicho lugar efectuaban el camino por tierra hasta Jerusalén. Pero la ruta era muy insegura, plagada de bandidos y por esta causa la pérdida de la vida o la libertad eran, muy a menudo, el premio que los peregrinos obtenían por su acentuada fe. Por la época de referencia reinaba en Jerusalén como su soberano; el conde Balduino, hermano del conquistador de la ciudad Godofredo de Bouillón. En el año 1.118, nueve caballeros dirigidos por Hugo de Pays se presentaron ante el rey Balduino II, recién coronado, manifestando su deseo de asegurar la custodia de los peregrinos que iban a Jerusalén. El rey los aceptó cediéndoles, para vivir, una parte de su palacio situado en el emplazamiento del templo de Salomón. Ante el patriarca de Jerusalén, Gordond de Piquigny, efectuan los tres votos «pobreza, castidad y obediencia» y como ocupan el templo de Salomón, son llamados «los caballeros del Temple».

PASIONISTAS

·La Congregación de RR. PP. Pasionistas tuvo su fundador en San Pablo de La Cruz, nacido en 1.694 y fallecido 1.775. Su fin específico se basa en anunciar el Evangelio de la Pasión mediante la vida y el apostolado. Editan una denominada Hoja Mensual, en cuyo número 375, de abril de 1.987, publica un artículo titulado «El rostro de Cristo», del Consejo Episcopal Latinoamericano, que, por su indudable interés y porque constituye el pensamiento pasionista entendemos merecedor de ser reproducido: «La situación de extrema pobreza generalizada adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo el Señor, que nos cuestiona e interpreta: Rostros de niños golpeados por la pobreza antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales o corporales irreparables, los niños vagabundos y explotados de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar.

Rostros de jóvenes desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustados en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades y ocupación. Rostros de indígenas, y de afroamericanos, que viviendo marginados y en situaciones infrahumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres. Rostros de campesinos que viven relegados, a veces privados de tierra, en situación de dependencia interna y externa, sometidos a sistemas de comercialización que los explotan. Rostros de obreros, mal retribuidos, con dificultades para organizarse y defender sus derechos. Rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y sus familias a fríos cálculos económicos. Rostros de marginados y hacinados humanos, con el doble impacto de la carencia de bienes materiales frente a la ostentación de la riqueza de otros sectores sociales. Rostros de ancianos, cada vez más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad del progreso que prescinde de las personas que no producen.» Este es el estado de cosas que los Pasionistas quisieran ver cambiada.

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